Encontramos a Dios muerto
…y en sus manos apretaba / moneda de cinco pesos…
…y en sus manos apretaba / moneda de cinco pesos…
me estorba la poesía
es más ya no la quiero
Cuando uno mata se pierde para siempre, ya no existe lugar al que uno pueda ir o estar en paz.
Respire profundo. Aspire. Sáquese el corazón con extremo cuidado…
Soy el eco repetido de otro eco en la memoriasoy la historia del olvido de la vida desgastadasoy la azada
Olvidé las matemáticas. Comenzamos a comunicarnos, algunas veces a silencios.
Yo era sordo, yo era mi perro muerto que tenía un machete, yo no era yo, era él, mi perro ahorcado, mi perro amarrado de patas y de boca, yo era él.
Quién sabe si Ana Arcos
sea una malla paramétrica
Necesitaba morirse. Sí, él quería morirse, y no lo culpo. Por eso lo maté: porque me lo pidió, porque me lo suplicó.
…y aunque me duela la vida
no me pesará mi muerte…