La gata Missy
Mi gata Missy es la gata más gata que podrías conocer, la gata más acariciable a quien mimar y querer.
Mi gata Missy es la gata más gata que podrías conocer, la gata más acariciable a quien mimar y querer.
Porque cuando uno mata se desintegra, se deshace un poco de uno mismo.
El maíz es como la gente —dice— son muchos colores y tamaños, pero todos son uno mismo o sea que se pueden unir una y otra vez y seguir creciendo más.
Y caminaban. Pero el desierto es largo, casi eterno. Y los pies se hacen yunques, el sopor asfixia.
Cuando uno mata se pierde para siempre, ya no existe lugar al que uno pueda ir o estar en paz.
Pensar y actuar fue una sola cosa. El mismo sol que bruñía la oscura piel de Aman Daud reverberó en el metal del abrecartas.
Olvidé las matemáticas. Comenzamos a comunicarnos, algunas veces a silencios.
Yo era sordo, yo era mi perro muerto que tenía un machete, yo no era yo, era él, mi perro ahorcado, mi perro amarrado de patas y de boca, yo era él.
Nunca me ha quitado el sueño el hecho de pertenecer a las minorías. Nací con mis defectos, son mis defectos, amo mis defectos. Soy zurda y vivo en un mundo de diestros.
Necesitaba morirse. Sí, él quería morirse, y no lo culpo. Por eso lo maté: porque me lo pidió, porque me lo suplicó.